La fachada es reflejo de la riqueza del barroco sevillano, magníficamente ejemplificado en la portada principal, con un laborioso despiece de la piedra con trazado mixtilíneo, obra del arquitecto Antonio de Figueroa, uno de los grandes artífices de la capital hispalense, junto a la transformación y adecuación al estilo neoclásico, fruto de las reformas decimonónicas.
La ermita de San Benito Abad, dedicada al Patrón de Campillos comenzó a construirse en el año 1578, y en apenas 20 años más tarde ya habían concluido los trabajos, siendo bendecida en 1596. El lugar de construcción elegido es el punto más alto del municipio, destacando, por tanto, la singularidad de su paisaje que muestra la vega de Campillos.
Esta sencilla ermita situada en la calle San Sebastián, al oeste de su casco histórico, data del año 1631. Fue costeada por el gremio de los ganaderos.
Se trata de un templo de una sola nave. Destaca la espadaña en ángulo por su singularidad arquitectónica.
